El huerto escolar ecológico es más que un rincón del patio donde cultivar verduras.

En un huerto escolar ecológico la prioridad no es producir grandes cantidades de verdura, sino cultivar verduras variadas, sanas y ricas, y de paso aprender sobre el entorno en el que vivimos, su historia y futuro, entender las relaciones y dependencias que tenemos con él y poner en práctica actitudes y hábitos de cuidado y responsabilidad medioambiental, y decidir sobre nuestra  alimentación y  salud.

En un huerto ecológico no utilizamos ningún producto químico de síntesis, como los plaguicidas y fertilizantes usados en agricultura convencional que contaminan suelos y aguas. Cultivamos de manera respetuosa con el medio ambiente y las personas, creando un ecosistema variado y estable, manteniendo la fertilidad de la tierra y haciendo un uso responsable de los recursos.

 

La metodología a emplear es diversa pero todas redundan en fomentar los siguientes aspectos:

  • Actividad investigadora: el alumnado hace observaciones, plantea dudas, formula hipótesis y realiza comprobaciones sacando sus propias conclusiones.
  • Trabajo en equipo: el alumnado organiza su trabajo en grupo rotando las actividades, trabajando para llegar a acuerdos para solucionar los problemas que surjan o prever lo que pueda ocurrir.
  • Globalidad: el huerto escolar es un recurso transversal en el que se pueden estudiar temas como consumo, la alimentación, las basuras, el reciclaje, la salud, el desarrollo de los pueblos.